Feb 28, 2011

A SPACE OF LIGHT

(above) The Light Pavilion by Lebbeus Woods in collaboration with Christoph a. Kumpusch, in the Raffles City complex in Chengdu, China, by Steven Holl Architects.
The Light Pavilion is designed to be an experimental space, that is, one that gives us the opportunity to experience a type of space we haven’t experienced before. Whether it will be a pleasant or unpleasant experience; exciting or dull; uplifting or merely frightening; inspiring or depressing; worthwhile or a waste of time, is not determined in advance by the fulfillment of our familiar expectations, because we can have none, never having encountered such a space before. We shall simply have to go into the space and pass through it, perhaps more than once. That is the most crucial aspect of its experimental nature, and we—its transient inhabitants—are experimentalists in full partnership with the space’s designers. Each of our experiences will be unique, personal.
Set within a more known three-dimensional geometry and framed by it, the Light Pavilion exerts its differences. Most apparently, the elements defining it do not follow the known, rectilinear geometry of its architectural setting. The columns supporting stairs and viewing platforms obey a geometry defined by a dynamic of movement. Their deviation from the rectilinear grid releases its spaces from static stability and sets them in motion, encouraging visitors to explore.
The structural columns articulating the Pavilion’s interior spaces are illuminated from within and in the twilight and night hours visibly glow, creating a luminous space into which the solid architectural elements appear to merge. This quality is amplified by the mirrored surfaces enclosing the Pavilion, which visually extend its spaces infinitely. We might speculate that this new type of space stands somewhere between traditional architecture and the virtual environments of cyberspace, a domain we increasingly occupy in our homes and workplaces, but in the Light Pavilion with more emphasis on the physical than the mental or the virtual.
From distances across the city, the Pavilion is a beacon of light for the Raffles City complex. From within the buildings, and especially from the large public plaza between them, the glowing structure radiates subtly changing color symbolizing different holidays and times of day, month and year.
The space has been designed to expand the scope and depth of our experiences. That is its sole purpose, its only function. If one needed to give a reason to skeptics for creating such experimental spaces in the context of this large urban development project, it would be this: our rapidly changing world constantly confronts us with new challenges to our abilities to understand and to act, encouraging us to encounter new dimensions of experience.
Lebbeus Woods
Christoph a. Kumpusch
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(below) Development of The Light Pavilion’s design:
Recent construction photograph:
Light and color studies:
LW and CaK

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El talento para quien se lo trabaja.

REPORTAJE: PSICOLOGÍA

El talento para quien se lo trabaja.

GASPAR HERNÁNDEZ 27/02/2011
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Podemos pensar que si no tenemos el gen del talento no hay nada que hacer o ponernos manos a la obra. Sin duda, el trabajo y la constancia son las mejores formas de provocarlo.
Flaubert me enseñó que el talento es una disciplina tenaz y una larga paciencia", escribió Mario Vargas Llosa en el discurso de aceptación del Nobel de Literatura. Un año antes, en Cartagena de Indias, había explicado que Flaubert empezó siendo un mal escritor, un mero imitador, y que para ser el genio que fue se impuso una disciplina de galeote. "Yo llegué a la conclusión", dijo el escritor peruano, "de que si uno no lo tenía se lo podía provocar a base de trabajo". El protagonista de la novela de Javier Cercas La velocidad de la luz (Tusquets), Rodney Falk, opina lo mismo: "El talento no se tiene, sino que se conquista". Lo contrario de lo que afirmó Oscar Wilde, quien quizá afirmó demasiadas cosas: "Lo que no te dé la naturaleza, no se puede aprender".

      La noticia en otros webs

      "No hay ningún tipo de célula que posean los genios y no tengamos el resto.La diferencia es trabajar más que los demás"
      "Cuanto más miran los psicólogos las carreras de los mejor dotados, menor les parece el papel del talento innato"
      ¿Qué dicen los expertos? Dan Coyle, que ha investigado dónde y cómo florece el genio en el mundo, sostiene en el libro Las claves del talento(Zenith) que este no tiene tanto que ver como creíamos con los genes. Según él, se cultiva. En cambio, Malcolm Gladwell, periodista de The Washington Post The New Yorker que también ha investigado sobre el tema -Fueras de serie(Taurus)-, se pregunta: ¿Existe de forma innata? Y él mismo dice: "La respuesta obvia es que sí". Gladwell, muy americano, investiga también el éxito, y afirma: "El éxito es talento más preparación. Pero cuanto más miran los psicólogos las carreras de los mejor dotados, menor les parece el papel del talento innato. Y mayor el que desempeña la preparación".
      Pero ¿de qué estamos hablando cuando hablamos de esta aptitud? Según el filósofo y pedagogo José Antonio Marina, talento es "la inteligencia triunfante". Es, pues, la inteligencia "que resuelve los problemas y avanza con resolución", explica Marina en su último libro, La educación del talento (Ariel). Puesto que hay muchas inteligencias diferentes, según Marina, también hay muchos genios distintos: musicales, científicos, financieros, atléticos, etcétera, cada uno de los cuales supone un especial tipo de destreza. "No todos valemos para todo".
      resolver y avanzar
      "La excelencia es un hábito"(Aristóteles)
      El científico Robert J. Sternberg, uno de los más reputados expertos actuales en temas de inteligencia, denomina "inteligencia exitosa" a lo que Marina llama talento. Es decir, la inteligencia que se emplea para lograr objetivos importantes. Más amplia que lo que miden los tests de inteligencia porque incluye la gestión de las emociones, la tenacidad, el esfuerzo o la resistencia a la frustración. Las personas que poseen esa aptitud básica no dependen demasiado de las motivaciones externas, sino que saben automotivarse; aprenden a controlar sus impulsos; saben cuándo perseverar y cuándo cambiar de objetivo; saben sacar el máximo provecho de sus capacidades; completan las tareas, tienen iniciativa, no dejan las cosas para otro día...
      ¿Qué papel desempeña el trabajo duro en la consecución del talento? Prácticamente lo es todo. Aunque desde Darwin la forma tradicional de considerarlo, según Dan Coyle, ha sido esta: los genes (la naturaleza) y el entorno (la educación) se combinan para convertirnos en lo que somos. "Es un método popular", afirma Coyle, "pero cuando se trata de explicar el talento humano, es un modelo vago". Según el escritor, pensar que esta cualidad procede de los genes y el entorno es como pensar que las galletas proceden del azúcar, la harina y la mantequilla: es bastante cierto, pero inútil.
      La regla de las 10.000 horas
      "Salvo los tontos, los hombres no se diferencian mucho en cuanto a intelecto; solo en ahínco y trabajo duro" (Charles Darwin)
      Investigadores como Anders Ericsson, Herbert Simon y Bill Chase sostienen que las grandes habilidades en cualquier campo -violín, matemáticas, ajedrez, etcétera- requieren aproximadamente de una década de práctica intensa. Incluso Boby Fischer, prodigio del ajedrez, necesitó practicar con ahínco durante nueve años para lograr, a los 17 años, el título de gran maestro. La regla de los 10 años, o de las 10.000 horas, implica que todas las habilidades se crean utilizando el mismo mecanismo fundamental. "No hay ningún tipo de célula que posean los genios y no tengamos el resto", sostiene Ericsson.
      Junto con dos colegas de la Academia de Música de Berlín, Ericsson realizó, a principios de los años noventa, un estudio de referencia. Dividieron a los violinistas en tres grupos. En el primero estaban los estudiantes con un mayor potencial. En el segundo, aquellos juzgados simplemente como buenos. En el tercero, los estudiantes que tenían pocas probabilidades de llegar a tocar profesionalmente y pretendían ser profesores del sistema escolar público. A todos les preguntaron: ¿en el curso de toda su carrera, cuántas horas ha practicado en total? Todos habían empezado a tocar aproximadamente a la misma edad, alrededor de los cinco años; en aquella fase temprana, aproximadamente la misma cantidad de horas, unas dos o tres por semana. Las diferencias surgían a partir de los ocho años. Los estudiantes que terminaban como los mejores de su clase empezaban por practicar más que todos los demás, y a los veinte practicaban por encima de las 30 horas semanales. Los intérpretes de élite habían acumulado 10.000 horas de práctica cada uno. En contraste, los estudiantes buenos a secas habían sumado 8.000 horas. Y los futuros profesores de música, poco más de 4.000.
      El mismo patrón se repitió con pianistas profesionales. Lo más llamativo del estudio de Ericson, según cuenta Gladwell en Fueras de serie, es que no encontró músicos natosque flotaran sin esfuerzo hasta la cima practicando una fracción del tiempo que necesitaban sus pares. "Tampoco encontraron obreros romos a los que, trabajando más que nadie, lisa y llanamente les faltara el talento necesario para hacerse un lugar en la cumbre. Una vez que un músico ha demostrado capacidad suficiente para ingresar en una academia superior de música, lo que distingue a un intérprete virtuoso de otro mediocre es el esfuerzo que cada uno dedica a practicar. Y eso no es todo", concluye Gladwell; "los que están en la misma cumbre trabajan mucho, mucho más que todos los demás".
      Vayamos al cerebro. Y, por una vez, no relacionemos las famosas neuronas y talento. Cada vez son más los neurólogos que consideran a la mielina -mucho menos estudiada que las neuronas- como la clave de la adquisición de habilidades. Toda habilidad humana, ya sea jugar al fútbol, pintar o interpretar a Bach, proviene de una cadena de fibras nerviosas que transmiten un diminuto impulso eléctrico. La mielina rodea las fibras nerviosas. Permite que la señal sea más veloz y fuerte porque impide que se escapen del circuito los impulsos eléctricos. Cuando practicamos, esta lipoproteína responde cubriendo el circuito neural y añadiendo, en cada nueva capa, habilidad y velocidad. Es como conseguir una especie de línea de banda ancha: se multiplica por 3.000 la capacidad de procesamiento de la información.
      Práctica y Mielina
      "El talento es algo bastante corriente. No escasea la inteligencia, sino la constancia" (Doris Lessing)
      En 2005 se escaneó el cerebro de varios concertistas de piano y se descubrió una relación directamente proporcional entre las horas de práctica y esta materia blanca. Cuanto más se activa el nervio, mayor es la cantidad de esta lipoproteína que lo envuelve. Pero, como sostiene Dan Coyle, no se forma para responder a ideas vagas, a información que nos lava como una ducha caliente. Se crea para responder a acciones concretas. Es necesaria la práctica intensa. Teniendo en cuenta una aparente paradoja: aquellas experiencias en las que al principio cometemos más errores, errores que nos obligan a ir más despacio, son las que nos hacen más talentosos.
      "Las cosas que hoy parecen ser obstáculos se convierten a la larga en aconsejables", sostiene Robert Bjork, catedrático de psicología de la Universidad de California. De él es el siguiente ejemplo: pongamos que por enésima vez viajamos en avión y observamos a la azafata mientras nos enseña cómo ponernos el chaleco salvavidas. Parece un disco rayado. Pero ¿sabríamos hacerlo en un momento de urgencia?
      Bjork sostiene que lo ideal sería, en vez de observar a la azafata, ponernos directamente el chaleco y practicar (menudo espectáculo se organizaría en el avión). Practicar. Aprender. Cometer errores. Así se logra el talento. Volviéndolo a intentar. Fracasando otra vez. Fracasando mejor.

      Feb 25, 2011

      hats off and and a bow!

      February 25th, 2011
      Guangzhou Opera House by Zaha Hadid Architects
      The Guangzhou Opera House by Zaha Hadid Architects has opened in Guangdong province, China.
      Guangzhou Opera House by Zaha Hadid Architects
      Top photograph is by Christian Richters
      Shaped to resemble two pebbles on the bank of the Pearl River, the building houses a 1,800-seat theatre plus 400-seat multifunctional hall, rehearsal rooms and entrance hall.
      Guangzhou Opera House by Zaha Hadid Architects
      The main auditorium is lined with moulded panels made from glass-fibre reinforced gypsum to create a folded, flowing surface.
      Guangzhou Opera House by Zaha Hadid Architects
      The inaugural performance takes place today.
      Guangzhou Opera House by Zaha Hadid Architects
      Guangzhou Opera House by Zaha Hadid Architects
      Photographs are by Iwan Baan unless stated otherwise.
      Guangzhou Opera House by Zaha Hadid Architects
      Above photograph is by Christian Richters
      The information below is from Zaha Hadid Architects:

      Like pebbles in a stream smoothed by erosion, the Guangzhou Opera House sits in perfect harmony with its riverside location.
      Guangzhou Opera House by Zaha Hadid Architects
      Above photograph is by Christian Richters
      The Opera House is at the heart of Guangzhou’s cultural development. Its unique twin-boulder design enhances the city by opening it to the Pearl River, unifying the adjacent cultural buildings with the towers of international finance in Guangzhou’s Zhujiang new town.
      Guangzhou Opera House by Zaha Hadid Architects
      The 1,800-seat auditorium of the Opera House houses the very latest acoustic technology, and the smaller 400-seat multifunction hall is designed for performance art, opera and concerts in the round.
      Guangzhou Opera House by Zaha Hadid Architects
      The design evolved from the concepts of a natural landscape and the fascinating interplay between architecture and nature; engaging with the principles of erosion, geology and topography.
      Guangzhou Opera House by Zaha Hadid Architects
      The Guangzhou Opera House design has been particularly influenced by river valleys – and the way in which they are transformed by erosion.
      Fold lines in this landscape define territories and zones within the Opera House, cutting dramatic interior and exterior canyons for circulation, lobbies and cafes, and allowing natural light to penetrate deep into the building.
      Guangzhou Opera House by Zaha Hadid Architects
      Smooth transitions between disparate elements and different levels continue this landscape analogy.
      Guangzhou Opera House by Zaha Hadid Architects
      Custom moulded glass-fibre reinforced gypsum (GFRC) units have been used for the interior of the auditorium to continue the architectural language of fluidity and seamlessness.
      Guangzhou Opera House by Zaha Hadid Architects
      The Guangzhou Opera House has been the catalyst for the development of cultural facilities in the city including new museums, library and archive.
      Guangzhou Opera House by Zaha Hadid Architects
      The Opera House design is the latest realization of Zaha Hadid Architects’ unique exploration of contextual urban relationships, combining the cultural traditions that have shaped Guangzhou’s history, with the ambition and optimism that will create its future.
      Guangzhou Opera House by Zaha Hadid Architects
      Program: 1,800 seat grand theatre, entrance lobby & lounge
      400-seat multifunction hall, rehearsal rooms and other auxiliary facilities
      Guangzhou Opera House by Zaha Hadid Architects
      Client: Guangzhou Municipal Government
      Guangzhou Opera House by Zaha Hadid Architects
      Architect: Zaha Hadid Architects
      Design: Zaha Hadid
      Guangzhou Opera House by Zaha Hadid Architects
      Project director: Woody K.T. Yao, Patrik Schumacher
      Project leader: Simon Yu
      Guangzhou Opera House by Zaha Hadid Architects
      Project team: Jason Guo, Yang Jingwen, Long Jiang, Ta-Kang Hsu, Yi- Ching Liu, Zhi Wang, Christine Chow, Cyril Shing, Filippo Innocenti, Lourdes Sanchez, Hinki Kwong, Junkai Jiang
      Guangzhou Opera House by Zaha Hadid Architects
      Competition team:
      1st Stage: Filippo Innocenti, Matias Musacchio, Jenny Huang, Hon Kong Chee, Markus Planteu,Paola Cattarin, Tamar Jacobs, Yael Brosilovski, Viggo Haremst, Christian Ludwig, Christina Beaumont, Lorenzo Grifantini, Flavio La Gioia, Nina Safainia, Fernando Vera, Martin Henn, Achim Gergen, Graham Modlen, Imran Mahmood
      Guangzhou Opera House by Zaha Hadid Architects
      2nd Stage: Cyril Shing, YanSong Ma, Yosuke Hayano, Adriano De Gioannis, Barbara Pfenningstorff
      Guangzhou  Opera House by Zaha Hadid Architects
      Local design institute: Guangzhou Pearl River Foreign Investment Architectural Designing Institute (Guangzhou, China)
      Structural engineers: SHTK (Shanghai, China); Guangzhou Pearl River Foreign Investment Architectural Designing Institute
      Facade engineering: KGE Engineering (Zhuhai, China)
      Guangzhou Opera House by Zaha Hadid Architects
      Building services: Guangzhou Pearl River Foreign Investment Architectural Designing Institute (Guangzhou, China)
      Acoustic consultants: Marshall Day Acoustics (Melbourne, Australia)
      Theatre consultant: ENFI (Beijing, China)
      Guangzhou Opera House by Zaha Hadid Architects
      Lighting design consultant: Beijing Light & View (Beijing, China)
      Project management: Guangzhou Municipal Construction Group Co. Ltd. (Guangzhou, China)
      Construction management: Guangzhou Construction Engineering Supervision Co. Ltd. (Guangzhou, China)
      Guangzhou Opera House by Zaha Hadid Architects
      Cost consultant: Guangzhou Jiancheng Engineering Costing Consultant Office Ltd. (Guangzhou, China)
      Principal contractor: China Construction Third Engineering Bureau Co. Ltd. (Guangdong, China)
      Guangzhou Opera House by Zaha Hadid Architects
      Project: 70,000 m2
      Site: 42,393m2
      Guangzhou Opera House by Zaha Hadid Architects