Jan 31, 2011

Obsolescencia programada

Comprar, tirar, comprar, un documental sobre obsolescencia programada, o lo que es lo mismo, la reducción deliberada de la vida de un producto para incrementar su consumo. Vídeo completo

Fabricados para no durar

Baterías que se 'mueren' a los 18 meses de ser estrenadas, impresoras que se bloquean al llegar a un número determinado de impresiones, bombillas que se funden a las mil horas... ¿Por qué, pese a los avances tecnológicos, los productos de consumo duran cada vez menos? ¿Quieres saber dónde terminan?
Tertulia sobre la caducidad programada (No es un Día Cualquiera)

Baterías que se 'mueren' a los 18 meses de ser estrenadas, impresoras que se bloquean al llegar a un número determinado de impresiones, bombillas que se funden a las mil horas... ¿Por qué, pese a los avances tecnológicos, los productos de consumo duran cada vez menos?

La 2 de Televisión Española y RTVE.es emiten "Comprar, tirar, comprar" un documental que nos revela el secreto: obsolescencia programada, el motor de la economía moderna.

Rodado en España, Francia, Alemania, Estados Unidos y Ghana, Comprar, tirar, comprar, hace un recorrido por la historia de una práctica empresarial que consiste en la reducción deliberada de la vida de un producto para incrementar su consumo porque, como ya publicaba en 1928 una influyente revista de publicidad norteamericana, "un artículo que no se desgasta es una tragedia para los negocios".

El documental, dirigido por Cosima Dannoritzer y coproducido por Televisión Española, es el resultado de tres años de investigación, hace uso de imágenes de archivo poco conocidas; aporta pruebas documentales y muestra las desastrosas consecuencias medioambientales que se derivan de esta práctica. También presenta diversos ejemplos del espíritu de resistencia que está creciendo entre los consumidores y recoge el análisis y la opinión de economistas, diseñadores e intelectuales que proponen vías alternativas para salvar economía y medio ambiente

Una bombilla en el origen de la obsolescencia programada

Edison puso a la venta su primera bombilla en 1881. Duraba 1500 horas. En 1911 un anuncio en prensa española destacaba las bondades de una marca de bombillas con una duración certificada de 2500 horas. Pero, tal y como se revela en el documental, en 1924 un cártel que agrupaba a los principales fabricantes de Europa y Estados Unidos pactó limitar la vida útil de las bombillas eléctricas a 1000 horas. Este cártel se llamó Phoebus y oficialmente nunca existió pero en Comprar, tirar, comprar se nos muestra el documento que supone el punto de partida de la obsolescencia programada, que se aplica hoy a productos electrónicos de última generación como impresoras o iPods y que se aplicó también en la industria textil con la consiguiente desaparición de las medias a prueba de carreras.

Consumidores rebeldes en la era de Internet

A través de la historia de la caducidad programada, el documental pinta también un fresco de la historia de la Economía de los últimos cien años y aporta un dato interesante: el cambio de actitud en los consumidores gracias al uso de las redes sociales e Internet. El caso de los hermanos Neistat, el del programador informático Vitaly Kiselev o el catalán Marcos López, dan buena cuenta de ello.

África, vertedero electrónico del primer mundo

Este usar y tirar constante tiene graves consecuencias ambientales. Tal y como vemos en este trabajo de investigación, países como Ghana se están convirtiendo en el basurero electrónico del primer mundo. Hasta allí llegan periódicamente cientos de contenedores cargados de residuos bajo la etiqueta de 'material de segunda mano' y el paraguas de una aportación para reducir la brecha digital y acaban ocupando el espacio de los ríos o los campos de juego de los niños.

Más allá de la denuncia, el documental trata de dar visibilidad a emprendedores que ponen en práctica nuevos modelos de negocio y escucha las alternativas propuestas por intelectuales como Serge Latouche, que habla emprender la revolución del 'decrecimiento', la de la reducción del consumo y la producción para liberar tiempo y desarrollar otras forma de riqueza, como la amistad o el conocimiento, que no se agotan al usarlas.


in www.rtve.es


Jan 30, 2011

wings alex haw

concept & inspiration
Pavilions are all about flux, movement, change; fleeting, evanescent structures challenging the stability and endurance of traditional architecture. Why on earth should they stand still? The word for pavilion comes from the French word for butterfly – papillon – and our proposal pays tribute to that very structure, the butterfly, whose phenomenally lightweight wings and extraordinary luminescent photonics have inspired branches of structural, chemical and electrical engineering.

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bits of kits
In some old cultures, butterflies also symbolise rebirth into a new life after being inside a cocoon for a period of time. Our proposal provides a supremely lightweight kit of parts that allow not only rapid assembly, but rapid re-assembly and re-configuration. The erected pavilion constantly rebuilds itself – twenty-two kinetic arms on either side of a central spine describe an infinite number of spaces. Dependent on program and purpose of the venue the ribs shrink, expand, swell and contract allowing an ever changing volume tailored to required and desired needs. Spaces can be expanded or subdivided at will to suit any number of programmes; each rib provides a connection on its underside to allow attachment of heavyweight walls or lightweight curtains.
The pavilion is a modular structure built in quadrants, thus facilitating smaller assemblies or docking to local site constraints or buildings; all quadrants can interconnect, or each can be individually omitted, the main structural ribs supported by splayed central rib legs offset by structure of the membrane ribs. The structural ribs express this compartmentalisation, dipping slightly in the centre to accentuate the possible division into a number of useful wings, whilst still allowing the whole space to be unified as a whole.
The structure can be erected as a static sculptural set, or activated as a mechanical kit of parts. The kit can be manually driven, like the awning in front of a shopfront, or computer-controlled with sophisticated feedback mechanisms that could even pre-programme complex sets of movements and animations.

light & weight
Having looked at a range of mechanical systems, we dismissed the more experimental technologies of memory metals, electropolymers, and muscle wire. We felt air muscles would be too large, pneumatics would have a supply and size problem, and since hydraulics tend to be robust and very heavy, we chose an elegant lightweight tensile tendon option using wires as outrigging bracing to minimise the size of all structural members, and wires as antagonistic mechanical forces driving the movements. Each rib is a tripartite arm supporting the lightweight pattinated PVC roof. The 1st component, attached to the shoulder of the main structural ribs, can be activated in both section and plan, splaying or compressing the pavilion. The middle component then controls the degree of arched volume, whist the latter determine the pavilion’s overall extension and the spatiality of its perimeter, its bifurcation aiding stability.
Waterproof sacs sewn into the membrane are filled with water as temporary ballast to hold it down and prevent wind uplift. The perimeter of the membrane can be tagged down to the boardwalk. The lower flaps can be unzipped and rolled up to allow ventilation or pedestrian penetration at any point and full access through the lower wall, completely opening up the pavilion to the climate outside. We imagine the pavilion might develop a small wardrobe: a winter coats, a summer slip, something to stp the drowning
sound of the falling rain and something for noisy public occasions using significant noise-attenuation. One skin might be mute and monochromatic, another highly coloured and vibrant like the Lepidoptera that inspired it. The pavilion might strip altogether, using only bare structure to mount lights and sun-blinds in addition to the blackout it employs during the day.